"Crónicas de Ávalon" Emilio Carrillo B (35) El Gran Teatro del Mundo -3 -FIN-

XV
Existo por encima de dualidades, imágenes, hábitos y pensamientos.
He superado cualquier identidad personal
y he trascendido de la propia idea de ser.
Soy manifestación de la Consciencia Perfecta.
Yo Soy Consciencia: aquello que siempre permanece, aquello que siempre Es.
Con un libro entre tus manos,
quedas absorto en su trama, personajes y situaciones.
¿Donde estas tú?, ¿quién eres tú en ese momento de total abstracción?.
Pues lo que eres: no una persona, no un ser,
sino Consciencia en estado puro más allá del tiempo y del espacio.
Contemplas un paisaje o una puesta del sol y te concentras en su belleza.
¿Donde estas tú?, ¿quién eres tú en ese instante de absoluta concentración?.
Consciencia fuera del tiempo y del espacio.

XVI
Concentrado en la experiencia, la que sea, y viviendo en el momento presente,
te vuelcas en la percepción de la misma y sientes lo que eres y Es: Consciencia.
Puedes constatar entonces nítidamente que no hay nada más en tu Vida,
ni en el Universo, ni en la Creación.
No existe tu pretendida personalidad, ni sujeto ni objetos, ni ser.
Fluye la Consciencia y se plasma en Experiencia Consciencial.
No hay más; no hay menos.
Tu querido yo y cuanto te rodea se desvela como lo que Es:
un Gran Teatro, una fabulosa Matriz Holográfica
minuciosamente moldeada y configurada
en el contexto del Diseño Inteligente del Universo
con un único objetivo:
que la Consciencia experimente y, experimentando, se expanda.

XVII
Concentrado y abstraído en la experiencia,
ocurre un hecho mágico y misterioso para la racionalidad:
no tienes consciencia de ti; tu mí mismo, se diluye, desaparece.
A la par, adquieres plena Consciencia de la Experiencia en sí,
que deja de ser algo ajeno a ti, para ser tú mismo,
por encima de tu identidad personal y de tu ser.
En ese momento presente, no hay dualismos;
y decimos que el tiempo pasa volando.
Y tanto, pues la Experiencia Consciencial es interdimensional
y está más allá del tiempo y del espacio.
La Experiencia Consciencial fluye entonces
con toda su fuerza, belleza y pureza,
mostrando que es lo único que Existe en el Gran Teatro del Mundo,
donde todo lo demás es virtual,
incluida tu realidad física y el papel que asumes y llamas personalidad.

XVIII
De tu Voluntad, que es intención plasmada en acción,
y sólo de ella depende cómo quieres vivir
tu actual encarnación en el plano humano.
Puedes instalarte en un grado de consciencia,
con la visión de ti mismo y del mundo que conlleva,
y subir al escenario virtual para interpretar el papel a tal grado asociado.
Asumirás, así, como real lo que sólo es ficción,
incluida la falacia de tu propio yo.
Y defenderás con vehemencia y entusiasmo
meras ilusiones y creencias imaginarias
que dimanan de la Matriz Holográfica que conforma el Gran Teatro del Mundo.
O puedes optar por la Consciencia Perfecta,
no un grado de consciencia, sino todos y ninguno a la vez,
sin incorpórate al escenario virtual ni interpretar papel alguno,
sólo disfrutando de la Experiencia Consciencial,
lo único que verdaderamente Es.

XIX
¿Qué te impide disfrutar de la Consciencia Perfecta?.
Nada real, sólo tus miedos y autobloqueos conscienciales.
En ella y desde ella, puedes caminar o cocinar, sentir, dormir, amar,…
De hecho, en Consciencia Perfecta es como mejor harás todas estas cosas,
pues es un estado de percepción pura en el que se vive el aquí y ahora
y se logra ser plenamente humano.
Todo tendrá la misma apariencia, pero todo será absolutamente diferente.
La Matriz Holográfica se manifestará ante ti con claridad meridiana,
dejando de ser el laberinto en el que enredas tu existencia,
la cárcel en la que te encarcelas,
y convirtiéndose en un instrumento de tu acción consciente
al servicio de la expansión de la Consciencia y de tus congéneres.

XX
Todo es tan bello y sencillo.
Sólo la inmersión en el Gran Teatro del Mundo,
dificulta contemplar lo simple y hermoso que es todo.
Sí, lo dificulta, pero no lo imposibilita…
Los sentidos físicos y la mente están diseñados para moverse por esa Matriz,
no para captar la verdad que hay tras ella.
Pero la dimensión interior del ser humano sí puede percibirla.
Cuando se logra, sólo puede salir de la boca:
¡no vivo yo, es Cristo quien vive en mí!.
Y ese mí, enaltecido de Felicidad,
se diluye unificado en la energía crística
y, a través de ella, en el Padre/Madre.
Entonces, los miles de millones de galaxias y de flores,
los Universos multidimensionales y las bandadas de pájaro,
todo, todo sin excepción se plasma en algo único,
lo único que realmente Es,
la Esencia del Padre/Madre:
Amor.
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Redacté la veintena de “poemas” anteriores de un tirón, sin pausa alguna y lejos de cualquier parámetro temporal. Al terminar, la luz de la mañana inundaba la habitación y era exactamente la hora del desayuno. Me apresuré a imprimir el texto, pues tenía la urgente necesidad de compartirlo y nadie mejor para ello que la Reina de las Tempestades y Merlín, en cuya compañía, como ya sabéis, suelo disfrutar del primer sustento de cada Dywrnad.

Cuando entré en la estancia anexa a la gran cocina del castillo, mi anfitriona y el Gran Mago ya estaban a la mesa, ella saboreando el café con canela con el que comienza cada jornada y él dando buena cuenta de los huevos con migas de maíz con los que tradicionalmente coge energía para empezar el nuevo día. Tras saludarlos y antes de sentarme, deposité sobre el mantel, a la derecha de cada uno, sendas copias de lo que acababa de escribir.

-Cuando podáis, le echáis un vistazo. Me gustaría saber que os parece-, me límite a solicitarles-.

-Con mucho gusto, Emilio-, contesto rápidamente la Reina de las Tempestades, a la par que Merlín, con gesto risueño, asentía con la cabeza, pues las migas le impedían en ese momento pronunciar palabra-.

Y ante mi sorpresa, nada más concluir el desayuno y aún en la mesa, ambos acometieron la lectura del texto.

-No tenéis porque leerlo ahora-, les indiqué un tanto apurado.

-Y por qué no-, respondió Merlín. –No veo mejor manera de arrancar la mañana-.

Tras un buen rato, que se me hizo especialmente largo, la Reina de las Tempestades se incorporó de su silla, me besó en la frente y, antes de despedirse, me miró fijamente a los ojos diciéndome entre en broma y en serio:

-Bienvenido al club. Las entradas preferentes del teatro están a tu disposición. Con gusto las compartiremos contigo-.

En cuanto a Merlín, esperó a que nos hubiéramos quedado solos para hacerme una extraña propuesta:

-Dentro de unos Dywrnad visitará Ávalon un buen amigo. Su nombre es Oamas y es un ser intraterreno, mago como yo y con profundos saberes sobre los mal llamados misterios de la Creación, a los que a él y a mí nos gusta denominar Física de la Deidad. ¿Te apetecería conocerlo y departir con él?-

No hace falta que os diga cual fue mi respuesta. En la próxima Crónica os pondré al tanto del encuentro con este ser proveniente de la Tierra Hueca.

(Este es el fin del escrito de Emilio. Aunque pueda parecer que escribirá más sobre Oamas, los intraterrenos y la Tierra Hueca.
Estoy pensando ¡que causalidad que el último post de este escrito de Emilio sea el último sábado del año 2019! ;) ). 


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